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26/10/14

IRMA ÁLVAREZ LAVIADA SOBRE "APILACIONES"


MEMORIA EN TRES PASOS

1. El vacío ha sido motivo de estudio a lo largo de los años en diferentes civilizaciones y en distintos campos del conocimiento, entre otros, la física, las matemáticas, la filosofía, la estética y, cómo no, el arte. Este concepto ha generado numerosos debates en torno a su naturaleza, con el fin de procurar su comprensión y aceptación en el seno de una sociedad, la occidental, en la que existe una larga tradición de horror vacui.
Dado que el espacio es el lugar en el que el artista proyecta sus ideas –haciéndose consciente de las posibilidades que entraña su vacuidad–, parece estar claro que este concepto encarna un punto imprescindible dentro del estudio de la realidad y no ha escapado a las reflexiones añadidas por el conjunto de artistas plásticos contemporáneos. Al igual que en otras disciplinas, como la música o la literatura, en artes plásticas el vacío se convierte en un valor estructural a partir del cual comienza la ordenación. La obra germina del vacío y lo transmuta revelándonos así sus posibles formalizaciones.

2. A grandes rasgos, mi trabajo de los últimos años parte de un interés estético y conceptual por la arquitectura y su contexto. Consciente de la tradición pictórica de los cincuenta y sesenta, momentos en los que la abstracción se convertí a en el proceso idóneo, mediante el cual valores como la mimesis (convencionalmente entendida) quedaban desplazados. El diálogo con artistas como Mondrian, Barnet Newman, R. Mangold, entre muchos otros, han aportado a mi trabajo las claves formales y conceptuales de los cuadros realizados en estos últimos años.
Paralelamente a mi trabajo artístico, estoy desarrollando una tesis doctoral de carácter teórico-práctica que lleva por título El vacío como despliegue autorreflexivo de la propia obra, inscrita en la universidad de Vigo y dirigida por Juan Carlos Meana , decano de la facultad de bellas artes de Pontevedra.

3. En la actualidad, mi obra gira entorno al estudio de fenómenos de desdoblamiento y de oposición, verso y reverso, saturación y negación. Un trabajo que siempre está vinculado al cuestionamiento de la fisicidad y la presencia de los elementos estructurales de la obra de arte, y más concretamente con los elementos estructurales de la pintura.
En mi caso, actualmente, la labor artística se concibe como una interrelación entre disciplinas: la fotografía, el dibujo, el video o la construcción tridimensional intervienen para dar vida a diferentes obras, una manera de escapar del bastidor para mudar la materia plástica a otros soportes visuales. Normalmente el trabajo se divide en grupos de piezas que hacen referencia a una idea de secuencia, de serialidad y en los que por tanto la puesta en escena, en la que cada elemento está sujeto a otro y la tensión entre obra y espacio, se vuelve imprescindible. En definitiva, mi trabajo es una sucesión de métodos para hablar del vacío. Me centro en una práctica que hace hincapié en el «método», y sobre todo lo que implica de trayecto, de proceso. Pretendo la utilización sucesiva o simultánea de todos los recursos a mi alcance para definir ese lugar, al tiempo físico y conceptual, que, en mi caso, no hay que entender como un absoluto, a la manera del vacío zen o el vacío de la mística, ni como un vacío interpretado en términos nihilistas o cosmológicos, sino como un vacío «fenomenológico». En este sentido trato de continuar con un ejercicio que no constituye más que el intento de definir un lugar, un centro.

APILACIONES II

Apilaciones II se enmarca en una serie de trabajos que lleva por título Desaparecer es una idea y que tiene como eje vertebrador el concepto del vacío como negación de la obra y el carácter de los materiales en relación a sí mismos.
El proyecto parte de la experiencia en el espacio de trabajo y de la profundización en el concepto de vacío en relación a la representación.
La propuesta surge a partir de una imagen ligada íntimamente a la línea de investigación de mi trabajo. Esta imagen es la de un estudio vacío. A comienzos del año 2012, con ocasión de una exposición, retiré todas las obras que formaban parte de la muestra. Lo único que quedó entonces en el estudio fueron los materiales pobres que habían estado en contacto con las obras: papeles de embalaje, plásticos, cintas adhesivas... Materiales que hasta ese momento catalogaba como desecho se convirtieron en elementos que apelaban a la ausencia de las obras.

Un proceso creativo en el cual pretendo la desmaterialización de la obra –sustrayendo la obra en sí– para realizar, a continuación, una traslación de los lenguajes artísticos a los materiales de embalaje que quedan en los estudios tras la desaparición de las obras.

Desaparecer es una idea tratará de aunar ambas ideas: un relato sobre la ausencia que se constituya a su vez en la memoria de un vacío. Las obras integran una propuesta artística donde los lenguajes que vengo desarrollando en mi trabajo, que siempre han girado en torno al concepto de vacío y su relación con distintas disciplinas como la pintura, la arquitectura o la fotografía, se independizan de los soportes tradicionales para buscar una relación de inversión con los materiales. De esta forma, la utilización de los materiales de embalaje que en correspondencia con la pintura remiten a la ausencia, proporcionan la creación de “escenarios de producción” que llaman a una obra que no hay.

El proyecto se compone de una serie de piezas en las cuales lo visible no se muestra a sí mismo, si no que apunta a su contrario, una forma de metamorfosis que juega con la nada, el vacío o el vaciamiento, pero también con la desaparición u ocultación de lo que hay para ver. Este proceso consiste en trasladar la preocupación pictórica a los elementos de deshecho citados anteriormente.
Un trabajo donde existe una tematización del «negativo» que no consiste simplemente en la negación de “la cosa”, sino en que dicha negación pase de ser nada a convertirse en algo.





19/6/12

EFECTOS NAVALES: LA NAVAL + ARQUA



^EFECTOS NAVALES^. 
Colección La Naval II en el ARQUA. 

Esta segunda entrega de la Colección de Arte Contemporáneo La Naval en el ARQUA viene llena de efectos, en cualquiera de las acepciones que nuestro diccionario admite. Efectos que son “bienes, muebles, enseres”, como los cuadros, pinturas, esculturas, banderas, rocódromos y objetos tridimensionales que componen esta exposición, como todos los cachivaches que integran la caravana para un coleccionista nómada, que también aparcará en la sala de exposiciones temporales del museo. Efectos que son “impresiones hechas en el ánimo”, desde muy diversas perspectivas y poéticas, de JR Amondarain a Yehudit Sasportas, de Nico Munuera a Tal R, de Marcel Van Eeden a Abraham Lacalle, de la figuración a la abstracción y del conceptual al formalismo. Efectos que son “trucos o artificios para provocar determinadas impresiones” que ejecutan prestidigitadores como Magdalena Correa, Daniel Verbis, Tomás Mendoza, Manu Muniategi, Sandison, Sicre … “Artículos de comercio”, “fines para los que se hace algo”, efectos colaterales, efectos bumerán, dominó, invernadero, secundarios, suspensivos, efectos especiales, comerciales, públicos, golpes de efecto: efectos navales. 

Colección Arte Contemporáneo La Naval II 
ARQUA. Sala de exposiciones temporales.
Entrada libre.
Del 22 de junio al 26 de agosto de 2012
Horario: Martes a jueves de 10 a 21h
Viernes y sábados de 10 a 22h
Domingos y festivos de 10 a 15h

19/5/12

EXPO ARQUA









Algunas vistas de la exposición "De héroes y travesías. Tiempos encontrados", hasta el 30 de junio en el ARQUA.

Fotos: J.M.Díaz Burgos

18/4/12

AC01 ARTISTAS DE LA COLECCIÓN LA NAVAL

ABI LAZKOZ: La noche común. Galería Bacelos
JOSÉ LUIS SERZO: Los señores del bosque. Galería Blanca Soto
ANDREA BLOISE: Imaginario
ANDREA SANTOLAYA: Diálogos. Galería Rayuela
ROSELL MESEGUER: Welcome to my loft. Centro Torrente Ballester
CASTRO PRIETO + MARTN CHAMBI: PERU. Museo Municipal de San Fernando
PACO POMET: Breve manual de Antropología. Galería My Name's Lolita Art.




























































14/4/12

DE HÉROES Y TRAVESÍAS. LA NAVAL + ARQUA


DE HÉROES Y TRAVESÍAS
Tiempos encontrados
Retratos de la Colección LA NAVAL en ARQUA

Museo Nacional de Arqueología Subacuática
Paseo Alfonso XII, 22 · 30202, Cartagena
Del 19 de abril al 30 de junio
Inauguración: 19 de abril a las 20h

Horarios:
Martes a jueves de 10:00 a 21:00 horas 
   
Viernes y sábado de 10:00 a 22:00 horas
   
Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas


La colección de objetos arqueológicos de ARQUA y los retratos de la colección de arte contemporáneo de LA NAVAL se funden en las vitrinas de ARQUA en una amalgama intemporal en el que las obras de los artistas actuales  se reconocen como herederas de una evolución cultural milenaria, mezcla de pueblos y culturas mediterráneas.
Pinturas, fotografías  y esculturas que recogen la esencia  instantánea del hombre actual se camuflan de forma intencionadamente ambigua  con las obras de sus ancestros para hacernos un guiño rápido en el que la arqueología cobra sentido como muestra  y prueba de una evolución que nos conduce al futuro.


The collection of archaeological objects of  ARQUA and the portraits of the contemporary art collection of  LA NAVAL appears into the showcases at ARQUA in  an timeless amalgam in which the works of contemporary artists are recognized as heirs of the ancient cultural evolution, mixing Mediterranean people and cultures.

Paintings, photographs and sculptures that capture the essence of modern man  camouflaged  deliberately between their ancestors to make us a quick wink in which archeology makes sense as a sign and proof of an evolution that leads us to the future.






Nada como el mar ha generado tanta fascinación, iluminando grandes relatos mientras unía indisolublemente el descubrimiento del mundo al periplo por una historia hermanada con una geografía. Esto ha creado raíces y ubicado discursos, ensalzado héroes y trazado nuevos horizontes, y así hasta nuestros días.
Pero cuando contemplamos los restos de la historia, esas ruinas que no son más que espacios que nos hablan del tiempo, observamos con curiosidad los vestigios de nuestro pasado con la seguridad que nos aporta la distancia del naufragio. En cualquier caso, tanto si somos el espectador de Blumenberg como un nuevo narrador, lo importante es preguntar qué o quién hay detrás de cada descubrimiento, cuáles son las palabras heredadas y si existe la ilusión de un tiempo y un saber colectivos donde la aventura aún pueda tener lugar. De esta manera, lo que se vuelve relevante es reflexionar sobre el tipo de relato que es posible en nuestros días.
 (…) De héroes y travesías se plantea como un intento de reavivar la vivencia del museo, estableciendo visiones a través de retratos que acercan el resto arqueológico a la parte humana que lo generó y al tiempo de aquellos que ahora contemplan las obras. Y esto es realizado no como fatua promesa de felicidad, sino como actualización que nos haga saborear la épica tras el hallazgo, la emoción de otros universos y la frescura de otros vientos, no permaneciendo al socaire de la fácil reconciliación.

PEDRO MEDINA (fragmentos del texto del catálogo)


Few things have aroused as much fascination as the sea, which brought the greatest stories to life at the same time as it permanently linked the discovery of the world to the journey through a history connected to geography. This has established roots and positioned discourses, praised heroes and drawn new horizons, right until the present day.
However, when we contemplate the remains of history, those ruins which are nothing more than spaces that tell us about time, we observe with curiosity the vestiges of our past from the safety of the distance from the shipwreck. In any case, whether we are Blumenberg’s spectator or a new narrator, what is important is to wonder who or what lies behind each discovery, which are the inherited words, and whether or not the illusion of a collective time and knowledge still exists, where adventures may still take place. In this way, what becomes relevant is to reflect on the kind of narrative that is possible today.
(…) De héroes y travesías is presented as an attempt to bring new life to the museum experience, establishing views through portraits which bring the archaeological remain to the human part that generated it and to those who now contemplate the works. This is achieved not as an empty promise of happiness, but as an updating which enables us to savour the epic following the discovery, the emotion of other universes and the freshness of faraway winds, not relying on easy reconciliation.


13/4/12

NICO MUNUERA + EL BANDOLERO LACABRA en LA NAVAL






NO HAY, un proyecto de NICO MUNUERA y EL BANDOLERO LACABRA en LA NAVAL.
Del 7.4.2012 al 7.5.2012

29/5/10

ÁNGELA ACEDO Y JUANA JORQUERA EN PALACIO DE MOLINA, CARTAGENA.


En otoño de 2007 las pintoras Ángela Acedo y Juana Jorquera tomaron un tren desde su ciudad, Cartagena, hasta el sitio más lejano al que les podía llevar ese medio de transporte: la ciudad francesa de Montpellier.La estancia no fue muy larga y sus circunstancias no nos interesan demasiado porque el verdadero viaje se desarrollaría en los siguientes meses en los estudios de las artistas, recreando, alargando y viviendo unas distancias menos tangibles pero mas fascinantes, unos kilómetros hechos de memoria, deseos y sueños, recorridos sobre pinceles en vez de raíles, sobre un mapa de lienzo y propulsión al óleo.Podemos ver en las obras que forman esta exposición cómo la realidad no es algo tan mensurable como pensamos, cómo la experiencia de cada uno hace que un mismo objeto, hecho o circunstancia sea tremendamente diferente según el color con que se mira, o los ojos con los que se pinta.Aquí no veréis Cartagena ni Montpellier, ni un tren ni un trayecto, ni humo, carbonilla ni chispazos eléctricos: apenas un licor doblemente destilado en una botella en la que caben todos los barcos del mundo. Destino: el país de la Pintura.

24/5/10

CHARRIS EN T20 MURCIA 27.5.2010

Jueves, 27 de mayo de 2010, a las 20h
Inauguración de la exposición de Ángel Mateo Charris
Who’s Afraid of the Turner Prize?
Galería T20 C/Vitorio, 7 Murcia 30003

No es la primera vez que Charris se acerca en sus obras a los engranajes del mundo del arte, desde las ferias a las grandes bienales o del caprichoso vaivén de los ismos a las citas y referencias a todo tipo de artistas clásicos o contemporáneos. Ahora dedica un ciclo completo al siempre polémico premio Turner, probablemente el certamen de este tipo más conocido mundialmente junto al Hugo Boss.
–¿Quién le teme al premio Turner?
–Probablemente tanto los alérgicos a la contemporaneidad como los talibanes de la pureza estética, la gente con poco sentido del humor y los que temen que les muevan la silla de sus certezas, cosa que entiendo porque es una cosa muy molesta.
–Pero tú mismo pareces verlo con toda la ironía del mundo en esas exhibiciones caninas en la nieve…
–Yo puedo ser todo lo escéptico o crítico que quiera con toda la parafernalia que conlleva este mundo: el esnobismo, los intereses creados, el sistema de castas, la superficialidad y todo eso pero al fin y al cabo yo también estoy en él y no deja de ser el aliño de la ensalada, puedes echarle o no a tu gusto. Y detrás de la alfombra roja y el cóctel de la inauguración hay artistas, algunos muy buenos, intentando descifrar el mundo lo mejor que saben.
–En la serie principal que presentas en esta exposición hay 25 piezas, casi todas en papel, que titulas con los nombres de todos los ganadores del Premio Turner, ¿se trata de un homenaje a estos autores?
–No, ni tampoco una parodia. Es algo más egoísta que eso, porque al final lo que trato es de descolocarme poniéndome algunas zancadillas y que mi obra se beneficie de no estar soportando mis obsesiones todo el tiempo. Ser otros para poder seguir siendo yo.
–¿Qué tipo de proceso has seguido para ello?
–He intentado acercarme a la obra de todos esos artistas tratando de hacer mío su universo de intereses, sus procesos creativos y pasarlos por el filtro de mis herramientas y visión propia. No me interesaba producir citas o utilizar aspectos visuales de sus obras ni que resultaran reconocibles en las imágenes. La idea está entre plantar un caballete enfrente de un artista en vez de ante un paisaje y travestirme en Gilbert & George, Damien Hirst o Grayson Perry (hablando de travestidos). O también podría ser como el médium que cede su cuerpo a espíritus ajenos para lanzar mensajes del más allá, aunque siempre se te puede colar un espíritu burlón que te engañe haciéndose pasar por otro.
–¿Y no te da miedo que la exposición sea demasiado dispar o incoherente o, en cierta forma, de renunciar a ti mismo?
–No, y no tengo mucho que traicionar. Ya he dicho otras veces que nunca he intentado tener un estilo, aunque al final irremediablemente te identifican con una manera de hacer, siempre he tratado de usar la pintura de una forma lo más neutra posible precisamente para que me permita tratar todo tipo de cuestiones, ambientes, proyectos… utilizar sus recursos según los voy necesitando, sean de pintores de cualquier época, de ilustradores comerciales, de artesanos, e intentar que la pieza funcione estéticamente. Así que lo único diferente es que he utilizado un guión ajeno para realizar mi película, lo cual no la hace menos personal.
–¿Siempre ganan los mejores?
–En la nómina de todos estos años de este premio hay ganadores que me gustan mucho y otros que me horrorizan, creadores de fuste y otros que me parecen irrelevantes, pero esa no era la cuestión a la hora de hacer estas obras.
–¿Y cuál era?
–La de que la cuestión no es si me gusta o no me gusta. Doy por hecho que aunque muchos artistas no conecten con mis intereses están ahí por algo, porque alguien generalmente inteligente ha encontrado algo interesante en ellos en ese momento y lugar. Así que se trata de ver qué me está diciendo esa obra, intentando separar el grano de la paja, y ver si hay algo en ella que me pueda servir para mi propia experiencia, o en este caso para mi propia obra. Los artistas somos esos tipos que se supone que se pasan la vida pensando en cuestiones en las que el resto de la gente no piensa, cuestiones plásticas, conceptuales, etc; eso es lo que hacemos en esta sociedad, más que fabricar objetos decorativos, aunque también. Vale la pena que te pases un rato intentando descifrar ese crucigrama.
–Pero tendrás tu propia galería de favoritos del Turner.
–Claro que los tengo, tanto en la lista de ganadores como en la de los que quedaron finalistas y no ganaron, pero curiosamente no creo que me hayan salido mejores obras según mi grado de querencia con el artista, muchas veces ha ocurrido lo contrario, y eso está bien.
–¿Y que sentido tiene todo esto en este apartado rincón del imperio?¿Qué tiene que ver un gran acontecimiento global con una exposición en una galería de una capital de provincias?
–Mucha, ésta es una exposición que no creo que se me hubiera ocurrido si no la estuviera haciendo desde y en la periferia. Parece que sean como dos galaxias muy lejanas, como la ceremonia de los oscars y el cine de verano de un pueblo, pero yo lo veo todo como un gran organismo multiforme, un gran pulpo lleno de tentáculos o como el sistema circulatorio: estos grandes acontecimientos son como el impulso mecánico que hace que la sangre riegue todos los tejidos. Lo importante no son los premios ni las grandes bienales, documentas, arcos y todo eso, lo es la cultura del día a día, pero a mí sólo me sirve si ésta forma parte de algo más universal, si tiene un pie fuertemente arraigado en la tierra y otro intentando formar parte del pelotón de cabeza. No quiero enterarme de las cosas en los libros de historia de dentro de un par de décadas por vivir en una esquina medio africana.
–¿Es la eterna lucha entre lo cosmopolita y lo provinciano?
–O más bien entre el chovinista y el esnob, un debate bastante estéril por otra parte. Si las escenas artísticas locales no se conectan con la cabeza, y ahora es mucho más fácil a través de las nuevas tecnologías o la facilidad para viajar, acabamos asumiendo el sentido peyorativo de lo provinciano. Y las patas del pulpo del que hablaba se necrosan con facilidad si no les llega sangre en condiciones. Siempre es preferible discutir si los nuevos nominados del Turner son una basura o no, antes que estar obsesionándose en la cruzada por la subvención perdida o la cuota de poder artístico en tu pueblo. Y lo bueno de estos tiempos es que se puede participar en el debate de la contemporaneidad desde cualquier rinconcito del planeta. Sólo hay que mantener viva la curiosidad y no dar nada por sentado.

1/4/10

EL JUEGO DE LA PINTURA EN CANCHA DOBLE


Gonzalo Sicre redobla la belleza de lo banal en «Ni el principio ni el fin», la individual que exhibe en Gema Llamazares (Gijón)

Gonzalo Sicre, ante una de las obras que muestra en la galería Gema Llamazares. / ángel gonzález
J. C. GEA De todos los caminos de regreso a la plena contemporaneidad que ha ido encontrando la figuración española, el de los llamados «neometafísicos» -un grupo de jóvenes pintores mediterráneos agrupados por Juan Antonio Bonet en la colectiva «Muelle de Levante» hace ya casi dos décadas- se ha revelado como una de los más fructíferos, estables y apetecibles. En primer lugar, por la calidad de la pintura que ha ido deparando; en segundo, por la variedad de posiciones y resultados que, dentro de un clima común que tiene que ver menos con los manifiestos que con las complicidades y las referencias comunes, han ido encontrando sus integrantes; pero, sobre todo, por el modo desenvuelto, carente de todo complejo, inteligente y sin estridencias con que pintores como Ángel Mateo Charris, Joel Mestre, Santi Tena o Gonzalo Sicre han dado cauce a su amor por la pintura y al viejo placer de pintar desde la experiencia de un ojo y un cerebro crecidos en este tiempo; es decir, alimentados por la cultura pop, la imagen cinematográfica, la literatura y el arte contemporáneo, pero puestos al servicio de un lenguaje que asumen con toda la carga de tradición que arrastra y de un espíritu afín al de cierta pintura de la vanguardia histórica.

La de Gonzalo Sicre (Cádiz, 1967), que acaba de inaugurar en la galería Gema Llamazares su primera individual en Asturias, es una de las pinturas más ricas y depuradas dentro de esa atmósfera común. Fiel al gusto de su autor por los títulos que, más que fijar conceptos, predisponen a la sugerencia, «Ni el principio ni el fin» reúne la obra más reciente del pintor afincado en Cartagena, ciudad que junto a Valencia ha ido concentrando por pura afinidad electiva a este grupo de artistas. Quien haya seguido el trabajo de Sicre se encontrará con un mundo perfectamente conocido: paisajes urbanos o suburbiales; arquitecturas cotidianas; luces crepusculares o nocturnas; figuras cuyo anonimato y cuya ausencia casi absoluta de tensión dramática representan el hermetismo que convierte en un misterio incluso los más insignificantes de los seres en las más insignificantes de sus acciones: una mujer que se mueve en la intimidad de su dormitorio; una luz que se enciende en una vivienda o en el luminoso de un hotel; una pareja que camina por la escalinata de un parque; la aproximación de unos faros desde la oscuridad de un túnel o una muchacha que consulta lo que parece un plano en mitad de una arboleda.

Pero, sobre todo, más allá de cualquier adscripción a neometafísicas o neofiguraciones, a vanguardias pictóricas italianas o al realismo de lo suburbano y lo banal que ostenta con toda deliberación la marca de Hopper, lo que el espectador va a encontrar en «Ni el principio ni el fin» es pura pintura: rigurosas composiciones, cuidadas armonías cromáticas, dominio técnico y conceptual al servicio de una concepción del cuadro como recinto en el cual el tiempo se coagula en espacio. Ahí reside la verdadera metafísica que suscribe Sicre; en su forma de participar de lleno en el misterio y el milagro que Velázquez formuló de manera insuperable en «Las Meninas»: la congelación de la realidad cotidiana, mediante su reducción a intemporales valores plásticos, en la realidad paralela del cuadro.

Para practicar ese juego supremo de la pintura, Sicre recurre en esta ocasión a una novedad conceptual respecto a su obra anterior: la duplicación del terreno de juego. Casi todos los temas que aborda en «Ni el principio ni el fin» aparecen organizados en series de dos cuadros en los que el tema aparece reflejado con alguna pequeña variación: la luz, la hora del día, el ángulo de visión, la posición o la actitud de las figuras. Mediante este artificio, parece incrementarse una ambigua tensión narrativa o dramática, que invita a pensar redobladamente -literalmente: dos veces- en lo que ha podido suceder antes o después del momento que recogen los cuadros. Pero lo que ha sucedido o va a suceder es posiblemente lo mismo: nada. O nada importante, al menos. Nada que distraiga de lo que -parece subrayar Sicre mediante su insistencia en estas pequeñas variaciones- está sucediendo realmente en su pintura, que es el acontecimiento de la pintura misma, el descubrimiento, por partida doble en este caso, de la belleza en cualquier tramo del espacio y en cualquier momento del tiempo y, si acaso, la revelación de que el mundo puede ser mirado de nuevo con los mismos ojos con los que el pintor lo mira, lo depura, lo sintetiza y lo transfiere al lienzo. Ojos que reinventan la realidad y crean, dentro de ella, otra realidad nueva.

Originalmente en LA NUEVA ESPAÑA

15/12/09

Belén LA NAVAL 2009/2010

Inauguración
Viernes 18 de diciembre a las 19,00h

10/11/09

GONZALO SICRE EN GALERÍA TRAMA, BARCELONA

Gonzalo Sicre en Galería Trama, Barcelona.
Inauguración: Jueves 12 de noviembre a las 20h.

Petritxol, 8
Barcelona

7/11/09

EL ARROJO DE LA SOMBRA

El arrojo de la sombra
Paco de la Torre
Galería Antoni Pinyol
Reus. 6 de noviembre. 2009

La galería catalana Antoni Pinyol expone la obra reciente del artista Paco de la Torre (Almería, 1965). Su nueva serie pictórica está basada en las conexiones entre los procesos automáticos y la arquitectura. Una reflexión sobre el ilusionismo de la geometría y el poder de la sombra.
Estas dos líneas de investigación en las que trabaja De la Torre -la memoria y el automatismo- se yuxtaponen arrojando nuevas imágenes en sus lienzos. “Mi devenir necesita de una representación para orientarse”.


Construcción de la memoria
Paco de la Torre desarrolla su sensibilidad hacia la arquitectura en Almería, donde pasó su infancia rodeado de la obra del arquitecto racionalista Guillermo Langle. Una arquitectura que permaneció anónima e invisible hasta que una necesidad brusca se le reveló inesperadamente. Un proceso de búsqueda sobre el origen de una obsesión por la arquitectura fraguada a la sombra de la obra langliana. En 2005 Paco de la Torre inicia un trabajo de recuperación de esta obra, comisariando una exposición-homenaje que incluyó una serie pictórica: “El Arquitecto Invisible”. Esta serie fue su primer acercamiento a la arquitectura racionalista a través de la pintura. Pero las construcciones de corte racionalista ya están presentes en la obra de Paco de la Torre desde su estancia en Milán a finales de los años ochenta ("Tejiendo redes", 1989). La casa cubo de la tradición mediterránea -la casa esencial de cuatro muros, puerta y ventana- conecta automáticamente con los principios racionalistas. Un camino entre la tradición y la vanguardia por el que deambula la obra del autor. Un espacio, también, entre la figuración y la abstracción que comparte con la nueva figuración española.


Automatismo de las formas
El automatismo que destilan los dibujos más abstractos de Paco de la Torre conforman la vía del “marcianismo”, como la denomina el escritor Adolfo Barberá, una línea de trabajo en la que busca darle cuerpo al dibujo en la pintura. Los dibujos son representados en esta ocasión, bien como ausencia de color, bien como paisajes mentales en los que se edifican los proyectos arquitectónicos rescatados de la revista AC. El ornamento propio de los automatismos -patrones mentales que responden a la intersección de la motricidad manual, los restos neuronales y el humor vítreo- se hibrida con la geometría esencial, la forma arquitectónica, perseguida en las obras racionalistas. Y la sombra como nexo entre los volúmenes. Una sombra arrojada, intrépida, osada, sin luz, no siempre ciega.


La sombra arroja luz
La arquitectura sobre la que trabaja De la Torre corresponde al tiempo de vanguardia. Un trabajo de arqueología de la modernidad centrada en la mítica revista AC. Documentos de Actividad Contemporánea fue, en los años treinta del siglo XX, el medio de comunicación de los arquitectos mo-dernos agrupados bajo las siglas GATEPAC. En sus páginas se recogen los hitos del racionalismo en Cataluña y España. Unas construcciones olvidadas por la historia que se convierten por el poder de la pintura de nuevo en iconos. La descontextualización de la fotografía histórica, la recreación de los documentos y la elevación de las edificaciones a partir de planos son las estrategias que utiliza el autor para enfrentarse a la construcción esencial de Sert, Illescas, Mercadal, Gutierrez Soto, Edo, Langle… entre otros. Una pintura que es capaz de hacer visible la imagen dando cuerpo a lo imaginario.
Para la ciencia, la sombra arrojada será la intersección del cono de la som-bra, generado por la línea generatriz y las formas que abraza. Pero la som-bra y el clarooscuro, junto a la perspectiva, son las armas de la pintura Metafísica, otro referente importante en la obra de De la Torre. Una pintura en la que las sombras tienden al infinito, borrando las huellas del tiempo. Donde la geometría se modela por el juego de la sombra, recta y versa, sin hacer distingos entre el atardecer o el amanecer.
La sombra, en este caso, arroja luz sobre el asunto. Una paradoja de las que tanto le gustan al autor de estos cuadros.